El Plan de CORREDOR VERDE del Barranco Guiniguada, como Eje principal-por ser una oportunidad de crear un pulmón verde en el corazón de la ciudad . Rehabilitar este espacio herido en el núcleo de la ciudad y RENATURALIZAR las nefastas acciones  que no sólo supusieron un enorme daño ecológico, sino la desaparición de dos de las principales señas de identidad capitalinas, tanto desde el punto de vista patrimonial como cultural.

“Todos los instrumentos económicos y la propia organización social, en la mejor de las situaciones y rendimientos, no tienen sentido si la vida cotidiana se produce en un entorno degradado, insano y frustrante. Y el mejor de los entornos es, necesariamente, el propio, y sobre él no cabe cualquier estructura, sino la deducida de su esfera cultural, la de los ciudadanos y la de su microcosmo material, nuestro particular paisaje». José Miguel Alonso Fernández-Aceytuno

Justificación general:

Fundaciones, ayuntamientos y oenegés han asumido el reto de consolidar y crear nuevas áreas naturales en la ciudad. Son iniciativas que buscan naturalizar las urbes. Ésta es una tendencia que responde al intento de los planificadores urbanos de repensar la ciudad, pero también es una respuesta de quienes ven factible fomentar la biodiversidad en un ámbito hasta ahora monopolizado por el asfalto y el coche.

Más árboles en las ciudades-El llamamiento de Naciones Unidas a las áreas urbanas para frenar el cambio climático. Las áreas urbanas son responsables del 75% de las emisiones globales. Por eso, su implicación es imprescindible. Con el fin de combatir el cambio climático y generar un urbanismo más sostenible y resiliente.  Las ciudades no solo son receptoras de las consecuencias del cambio climático, sino que son generadoras del mismo. Y asegura que aumentar el verde urbano puede ayudar a revertir esta situación.

La necesidad de establecer nuevas formas de relación con la naturaleza desde las ciudades es un asunto cada vez de mayor actualidad. El año pasado, la FAO ya presentó el libro Bosques y ciudades sostenibles, que recoge la forma en que 15 ciudades de todo el mundo están reverdeciéndose para disfrutar de los beneficios que ofrecen los árboles en un contexto urbano. Y es que, un solo árbol puede almacenar hasta 150 kilos de CO2 al año.

El arbolado urbano limpia el aire de contaminantes, reduce los efectos de las islas de calor (y así, la necesidad de aire acondicionado), ayuda además a frenar la erosión de suelos y al control hídrico. Favorece el aumento de la biodiversidad en las áreas urbanas, y mejora el bienestar y salud de las comunidades locales. De hecho, según la OMS los seres humanos necesitamos, al menos, un árbol por cada tres habitantes, y de 10 a 15 metros cuadrados de superficie verde por persona para respirar un mejor aire en las ciudades.

El desafío ha comenzado. Y “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Ciudades verdes, gente más sana. Reverdecer las urbes es una política beneficiosa que contribuye a aumentar su atractivo, competitividad y progreso

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